La geografía de la ciudad es una de las cosas más peculiares que posee. Conforme fue creciendo, los cerros de los alrededores se fueron poblando y anexando a la ciudad. De hecho, uno de los mayores atractivos turísticos en ‘Valpa’ es subir a los cerros (especialmente el cerro Concepción y el Alegría) para poder contemplar la ciudad y visitar los barrios que se encuentran allá arriba. Para subir tenemos la opción ascensor o escaleras, cada una con su parte de encanto yo os recomiendo hacer las dos.
Sino, la ciudad que le robó el corazón a Neruda es pura actividad, luz y color. Gente por todos lados, tiendas con montañas de cerezas, fresas y aguacates amontonados en la calle. Containers repletos de restos de pescado en cualquier rincón... ¡Vaya desmadre!
